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lunes, 27 de julio de 2009

Palpitando la Escuela de Animadores Local.

Se viene otra instancia mas de la Escuela de Animadores Salesianos.

Estamos esperando la confirmación de las fechas por parte del Equipo de MJS local.

Serán cuatro encuentros, dos formativos y dos de taller.


Los Objetivos que buscamos son:
  • Profundizar sobre el perfil del animador salesiano entre los jóvenes, conociendo y reflexionando los valores del ser y el hacer del animador.

  • Tomar conciencia de la opción de ser educadores con estilo salesiano.

  • Brindar elementos prácticos para el hacer del animador.

  • Conocer y celebrar los valores que nos unen camino a la Visita de los Restos de Don Bosco.
El Temario
BLOQUE FORMATIVO: EL SER DEL ANIMADOR:
- Introducción a la vida de Don Bosco. Contexto Histórico y Social. Contexto Familiar. Su entorno formativo.

- El nacimiento del oratorio. Experiencia de Valdocco, los personajes. Valdocco una familia con Mama. El perfil Misionero del Oratorio. La carta de 1884.

BLOQUE DE TALLER: EL HACER DEL ANIMADOR:
- Teatro Salesiano. Fundamentos del teatro en clave de la espiritualidad juvenil salesiana. Taller de clown. Expresión corporal. (Luis Cravero)

- La música. Percusión, canto y guitarra. Fundamentos de la música en la espiritualidad juvenil salesiana. Distintos tipos para cada momento. Taller (Romina Zanotti y Romina Pedrozo)

- Medios de comunicación. Fundamentos de los medios comunicación en la espiritualidad juvenil salesiana. Alcance como instrumento y recurso para la animación. Taller. (Joaquín Basanta)

- Juegos: la centralidad en la espiritualidad. Los distintos juegos. Aprender jugando. Taller (Guillermo Otarolla)





El equipo animador esta conformado por: Laura Burgoa (mallin), Fernando Moya (explorador), Francisco Burgoa (oratorio), Matías Maya (mallin, y ministerio de musica) Mario Videla (animador), Emanuel Lupari (explorador), Esteban Burgoa (mallin), Jorge Carrizo (cooperador salesiano), Juan "Tomba" Sanchez (alumno), Belen Pomarada (mallin) , Virginia Sanchez y Marcela Elizondo ( ambas del equipo coordinador de MJS). Cualquiera de ellos pueden informarte!

El lema que nos reune: "En el mundo por los jóvenes".

Atentos a las inscripciones!!! Ya falta poco.

lunes, 22 de septiembre de 2008

La experiencia de buscar juntos “lo que agrada a Dios”: El discernimiento

Muchas veces decimos que necesitamos tomarnos un tiempo para pensar, para discernir, especialmente si se trata de una decisión importante para nuestra vida y la vida de la comunidad; que sentimos muchos deseos de obrar en la presencia de Dios, de dejarnos inundar por su presencia, porque nuestro deseo más profundo es elegir “lo que a Dios le agrada” (Ef 5,10). ¿Cómo hacer?

Jesús nos dijo que Dios es el Dios de la Vida. Un Dios presente en el tiempo que buscó mirarse desde los hombres. Al tocar nuestra realidad la hizo plena para siempre, llenó nuestras expectativas y nuestras ansiedades. Al mismo tiempo, este Dios de la vida y de la historia es el Dios que “se hace cargo”. Dios se hizo cargo de la vida de cada uno de nosotros desde el momento que se hizo uno de nosotros en Jesús.

La espiritualidad del discípulo de Jesús nos propone encontrar al Dios de Jesús en la vida cotidiana, en mi vida y en la vida de los jóvenes con los que comparto mi fe.

De este modo se trata de un crecer en la fe viviendo, asumiendo la propia vida y viviéndola plenamente. Es ser “uno mismo” en el sentido más profundo de la palabra. Se trata de dejar que la vida de uno mismo se pronuncie, diga su íntima verdad. “Leer” la vida, “habitar la propia tierra” es la clave de lectura. En esta lectura original y propia de la vida hay un eco nuevo del mismo Evangelio. La Palabra de Dios que es nueva y la misma de siempre, se hace carne en la propia vida. Dios se está pronunciando continuamente en la propia vida.

La vida que vivimos todos los días se convierte en un proyecto personal en la medida que nos hacemos cargo de ella.


Con la Encarnación, Jesús nos mostró que Dios no es un ser ajeno a la vida, sino que está metido en ella. Si nosotros creemos en este Dios, nos vamos convirtiendo en gente que se hace cargo de la propia vida.

¿Qué significarse esto de “hacerse cargo”?

Se puede vivir la vida sin preocupaciones, o sea, dejándola pasar sin que “pase nada”, nada malo, pero tampoco nada bueno.

“Hacerse cargo” implica mirar lo que nos pasa, asumir la propia historia, mis capacidades y mis límites, mirándola desde dentro, enfrentando miedos y dificultades. El “hacerse cargo” es vivir “según Dios”. Construir la propia vida en diálogo con Él es lo que nos propone Jesús en el Evangelio. Y esto es lo grande: Dios no me propone construir la vida solo, sino con Él. ¡Acá está lo grande de su misericordia! No se trata de vivir solos: en la experiencia de la comunidad nosotros aprendemos a mirar la vida desde Dios.

¿Qué es, entonces, el discernimiento en una comunidad?

Es un proceso de búsqueda orante en el que una comunidad, a través de un diálogo sincero hecho en un clima de fe y de libertad interior,

• percibe la presencia activa de Dios
• y toma conciencia de lo que conviene hacer y de la manera de hacerlo
para que toda su vida esté constantemente orientada por el Espíritu y así hacer “siempre lo que le agrada al Padre” (Jn 8,19).

La clave del discernimiento es la renovación y transformación de la persona, que va haciendo cada vez más suya la mirada y las opciones de Jesús hasta las últimas consecuencias.

Condiciones para discernir:

1. Libertad interior para mirar la realidad y las personas sin defensas, ni bloqueos, ni prejuicios, ni apasionamientos.

2. Clima de oración clave para cuidar la libertad interior y para ver la realidad con una mirada guiada por el Espíritu. El discernimiento no es simplemente un método para encontrar las respuestas correctas, sino una cuestión de escucha y disponibilidad humilde a Dios presente en la historia.

3. Situarse en una perspectiva de fe que nos hace capaces de rastrear las huellas de Dios en los acontecimientos humanos y nos permite interpretar su Palabra y preguntarnos: ¿cuáles fueron las perspectivas de Jesús? ¿Cuáles son las que deben inspirar las nuestras?

4. Dios quiere nuestra cooperación en la búsqueda. En la asidua búsqueda de lo que a Dios le agrada, el Espíritu nos va regalando la mentalidad humana de Cristo que nos familiariza con su manera de ver, de sentir y de obrar.

Pasos:

1) Plantear claramente el tema para discernir comunitariamente.

2) Conocer muy bien la realidad sobre la que tomaremos una decisión con una información adecuada.

3) Mirar bien el corazón y observar cuáles son aquellas cosas que me bloquean y cuáles las que me liberan para avanzar en la decisión.

4) Hacemos una primera sesión de escucha del parecer de todos frente al tema. Mientras escribimos las resonancias internas de lo que se va diciendo.

5) Compartimos las resonancias que fuimos escribiendo y los sentimientos que se despiertan en cada uno a partir de lo escuchado.

6) Escuchamos la Palabra de Dios y en forma personal trato de “dejar pasar” a Dios por lo que hemos compartido descubriendo las luces y las sombras.

7) Compartimos lo que hemos rezado con la Palabra y buscamos los puntos comunes. Este ejercicio nos permitirá ponernos de acuerdo llegando a un consenso.

(fuente: www.pastoraldejuventud.org.ar)

sábado, 6 de septiembre de 2008

Vocación y Espiritualidad del Animador

¿Quién es el animador?

Cuando los obispos españoles tratan de decir quién es el catequista, terminan con esta sencilla expresión: "El catequista es un hombre de fe" (Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, El catequista y su formación, Edice, Madrid, 1985, n. 126).

El catequista es una persona de fe. Dos cosas, que se unen para formar una sola realidad. Se trata de ser persona madura y de ser persona madura creyente. Quien es invitado por la Iglesia a tomar la responsabilidad de anunciar a las nuevas generaciones la fe de la Iglesia tiene que tener una densidad humana y una firmeza de fe que, si no llegan a ser ideales, sean al menos normales y más que normales. En todo lo que es educación es factor decisivo la persona de quien educa, las contradicciones que se dan en su vida, etc. La sabiduría popular ha llegado a formular esa realidad en la frase: "Se educa más por lo que se es que por lo que se dice o hace".

En otro tema se trata explícitamente la maduración humana. Por eso aquí nos centramos más en las actitudes creyentes, que deben estar presentes en el catequista.


Un creyente

El animador es alguien que cree en Jesucristo. No se considera perfecto y sabe que vive su fe con limitaciones; la vive en una comunidad, la Iglesia, a la que ha sido incorporado por el Bautismo; está en camino, en búsqueda y en continua conversión.
Recorre su camino guiado por Jesús de Nazaret, intenta seguir sus huellas como los primeros discípulos; por eso va en compañía de otros, que también siguen a Jesús y procuran vivir la fraternidad humana.

Caminar por la vida en la fe no es fácil; a veces hay que superar obstáculos, nadar contra corriente y estar dispuesto a sufrir, a entregarse uno mismo, aunque duela.

Sin embargo, el animador no se deja vencer por desánimos, sigue confiando, creyendo en que la utopía del Reino es posible, porque el mismo Dios Padre ha hecho ver con la Resurrección de Jesús que la Vida vence sobre la muerte.


Que tiene experiencia de Dios

El animador es un testigo de Dios, en primera persona; no puede hablar de él a los demás sólo desde la teoría o desde cosas aprendidas; tiene que haber constatado primero en su vida que Dios actúa. El animador es un creyente con experiencia de intimidad con Dios. Nadie puede enseñar a leer si él no sabe; por eso vivencia de confrontación con la Palabra de Dios le lleva a animar al grupo y a comunicarse con él. El aporta su experiencia de fe y también ilumina a nivel doctrinal las situaciones concretas que puedan aparecer en el grupo.

Sabe que las palabras convencen, pero que el testimonio arrastra; por eso su papel de animador, vivido en profundidad, le lleva a ser profeta que anuncia y denuncia.


Que comparte

El animador es consciente de que la vida en grupo, el caminar con otros es valor; por tanto, procura vivir la experiencia de compartir con los otros lo que es y lo que tiene, experimentando que al dar recibe, que ayudando a los demás se ayuda a sí mismo, que su vida se desarrolla según un nosotros.

Dejándose interpelar por la Palabra de Dios, leyendo los acontecimientos de la vida, buscando con los demás, se sabe servidor del grupo en la tarea de animación a la que se siente enviado.

El animador es un enviado a anunciar el Evangelio

Llamado por Dios

Ser animador es una vocación. Dios llama a personas que realicen ese servicio: Abrahán, Moisés, Jeremías, María, los Apóstoles. Y éstas, con toda su libertad, responden. Hay una llamada y una respuesta.

Para llamar al animador, Dios se puede valer de muy diferentes circunstancias; la invitación de un sacerdote, la propia toma de conciencia, un cartel anunciador en la parroquia, el ejemplo de otro animador. Cualquier situación que le lleve a enrolarse sólo será un medio concreto del que Dios se sirva para manifestarle su voluntad. La iniciativa en la llamada la tiene Dios, aunque a veces podamos pensar que todo fue una casualidad o que aquello se nos ocurrió a nosotros.

Ahondar en la propia vocación de animador le hace ver a uno que la raíz de la llamada está en la vocación común del Pueblo de Dios, llamado a trabajar, a cooperar en el proyecto de salvación que el Padre tiene sobre la humanidad: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad" (1 Tim. 2,4).

Puede que, al comienzo, el animador no tenga sus motivaciones del todo claras y no sean muy consistentes; o incluso, en el fondo, descubra que se lanzó a ser animador por protagonismo personal, por sentirse importante o llenar el tiempo... Todo eso poco importa si llega el momento en el que él mismo se clarifica y actúa con sinceridad y coherencia, asumiendo su vocación e intentando ir adelante con sencillez.

Clarificarse personalmente no es fácil, se necesita tiempo, capacidad de reflexión y de análisis del camino hecho, de la propia historia; y también ayuda de otros, que se pongan al lado del interesado, en un clima de descubrir juntos.

El descubrir que la vocación no se queda estancada, sino que crece y madura, hace que se siga caminando con ilusión y entusiasmo sobre la senda emprendida, lanzándose además a dar respuestas a las nuevas y más radicales exigencias que se vayan descubriendo.


Anuncia el Evangelio

Aceptar ser animador es entrar en la dinámica del seguidor de Jesús, que hace suya su causa, es decir, participa y prolonga su misión en el hoy. Jesús "escogió a los que quiso" y los envió a predicar, les encomendó el anunciar el Evangelio por todo el mundo: "Id y haced discípulos a todas las gentes" (Mt. 28,19).

En medio de todas las novedades que surjan, de toda la creatividad que le pueda poner al anuncio, el animador tiene que tener muy claro que el único protagonista es Jesús y su mensaje. Por eso no tratará de quedarse con la gente o ser la estrella de turno, ni arrastrará al grupo a seguir su opinión personal ni intentará moldear al grupo a su imagen y semejanza. Al contrario, el animador, como Juan Bautista, ha de afirmar: "Es preciso que él crezca y yo disminuya" (Jn. 3,30). Y como san Pablo ha de decir: "Yo he recibido del Señor lo que os he transmitido" (1 Cor. 11,23).


Estilo de animación

A lo largo de la historia ha habido muchas corrientes pedagógicas, muchos estilos de estar con los otros para acompañar su caminar. Desde un vocabulario eclesial hablamos de carismas y no de corrientes. Entendemos por carisma una forma de vivir el evangelio y de hacerse presente a los hombres que el Espíritu suscita en la Iglesia para el bien común de toda la comunidad y de la misma humanidad.

Cada carisma acentúa unos determinados aspectos como pueden ser: la alegría, la cercanía, la sencillez, la continua presencia entre los jóvenes y los niños, la predilección por los pobres, la creación de un ambiente de distensión, de familia, de cordialidad, que facilite el crecimiento de los más pequeños... Sería imposible señalar todos los detalles de todos los carismas que existen hoy en la Iglesia.

El estilo de animación es algo importante que conviene redescubrir y poner en práctica. Si el carisma es un don, un regalo de Dios a su Iglesia, los que lo han recibido o trabajan junto a aquellas personas que lo han recibido deben hacer el esfuerzo de ponerlo en práctica, de avivarlo. Y no es que se trate de desempolvar cosas viejas, sino de algo más profundo: de ser fieles a lo que Dios suscitó entre nosotros.

Si tú trabajas con los Salesianos o con las Hijas de María Auxiliadora tienes un librito muy interesante donde podrás estudiar su estilo (Cfr. El animador salesiano en el grupo juvenil, Editorial CCS, Madrid, 1988, pp. 41-56). Si tu animación se realiza en otros carismas o en una parroquia, es interesante descubrir cuál es el estilo de la parroquia. Vosotros mismos podéis, con la ayuda de los responsables, construir y formular lo que es o va a ser el estilo educativo que vais a poner en práctica.

Tener un estilo es algo así como tener un espíritu, que identifica y que da tonalidad a todo lo que se construye y a la manera como se construye. Fíjate que, en el fondo, siempre y todos tenemos un estilo propio, no sólo de andar y de vestir, sino también de tratar... Y, aún cuando digamos lo contrario, lo tenemos. Lo importante es llegar a plasmarlo en algo visible, que sirva de referencia a todos los animadores. Se trata también de evitar estilos negativos: "Ese grupo (parroquia) es un desastre, cada uno hace lo que quiere, no hay unidad, es un desorden". Esto también es un estilo..., pero a no imitar.


La animación como fuente de espiritualidad

Entendemos por espiritualidad, aquí y ahora, esa manera de situarnos ante Dios y ante la realidad para entablar diálogo con ellos. Lo que queremos decir es que el animador, que ha entendido bien su vocación, no puede entablar otro diálogo con la realidad que está fuera de él (ya se llame Dios o mundo/personas), sino desde su ser animador.

El hecho de ser animador le da materia para hablar con Dios de lo que hace, de las dificultades que tiene, de los que están con él en grupo. Y no sólo para hablar con Dios, sino para escuchar a Dios, que también tendrá cosas que sugerirle para que se las comunique a los suyos.

El hecho de ser animador hace que la lectura y meditación de la Palabra se haga para alimentarse personalmente y para alimentar a los demás.

El hecho de ser animador hace que la vida y la distribución del tiempo, la entrega personal a los demás, la preparación para ser y realizarse como persona profesionalmente competente, con todo lo que ello implica, afecte hondamente a la vida del animador.

El hecho de ser animador, con un determinado estilo, obliga al animador a un trabajo personal de aceptación del carisma que el Espíritu ha suscitado en la Iglesia; esta aceptación pide al animador posiblemente una conversión continua, una sensibilidad determinada ante el evangelio, una manera de comportarse y de tratar a las personas.

Como se puede ver, ser animador no es un traje que se pone antes de entrar en el grupo y que, al salir, se cuelga en la percha y, hasta la próxima reunión. Quien así obra, no ha entendido nada de la realidad de la animación. Ese se llama animador, porque se pone delante de un grupo durante equis minutos a la semana, pero no es animador. Su espíritu no se ha modelado como animador, catequista.

No ha entrado en la espiritualidad de ser de una determinada manera, persona y creyente a la vez, unificadamente.

lunes, 1 de septiembre de 2008

Animación de Grupos (II parte)

11.- EL USO DEL JUEGO EN LAS ACTIVIDADES DE GRUPO

En el funcionamiento diario de un grupo es muy importante la realización de juegos. Estos pueden tener o no fines concretos, pero nos centramos en este momento en el juego como herramienta para el grupo, como antes hemos hablado de las dinámicas.
Un buen momento para realizar un juego es al iniciar la actividad del día (por ejemplo, una dinámica de grupo) ya que sirve para concentrar al grupo e ir entrando en situación. De esta manera ya se está realizando una labor en común, que facilitará la motivación de todos para continuar la actividad. Además de para divertirse y relajarse entre actividades, el juego tiene la función de reflejo de situaciones reales, que bien podríamos emplear durante la actividad.

Pero el encargado de realizar el juego debe tener en cuenta una serie de factores que lo condicionan, como el número de participantes, sus respectivas edades y capacidad de entendimiento, su seguridad, las condiciones climáticas, el lugar y materiales disponibles así como los juegos anteriores que haya realizado el grupo, lo que le permitirá un nivel más alto o más bajo.

También debe ser creativo (lo que desarrollarán también los miembros del grupo) para no repetir los juegos a lo largo de varias sesiones, para, de esta forma, mantener la atención e intensidad de todos los miembros. Dos últimas consideraciones: 1) adecuado uso de juegos cooperativos, para que los que pierdan no se sientan desplazados, y 2) atención a la finalización del juego para no extenderlo en demasía para así mantener el interés para la próxima ocasión.

12.- DINÁMICAS Y JUEGOS DE PRESENTACIÓN.-

Por muy lógico que parezca, esta serie de actividades es tremendamente útil cuando se está formando un nuevo grupo o bien cuando un nuevo miembro da los primeros pasos para incorporarse al mismo. En uno u otro caso la incertidumbre ocupa gran parte de la mente del nuevo miembro del grupo. En ambos casos las dudas son muy importantes, pero me atrevería a decir que aun lo son más en el caso de la incorporación a un grupo ya formado y que funciona basándose en sus propias normas y costumbres. Estas dudas podemos resumirlas en los siguientes aspectos:

- ¿Qué es esto? ¿Dónde me he metido? La persona está llena de dudas, y quiere conocer, tiene ansia por saber. Quizás sólo sepa lo que le han contado del grupo, pero todo ello lo va a comprobar siendo un miembro más del mismo. Va a prestar mucha atención a cada movimiento, a cada gesto. No sabe cómo va a desarrollar esta nueva experiencia, porque no tiene muy clara la composición del grupo, ni su forma de funcionar, ni de comportarse,... Va a prestar especial atención a lo que haga / diga el coordinador del grupo, que tiene el papel de ayudar al nuevo miembro en sus primeros pasos para que se vaya adentrando en la dinámica del grupo.

- ¿Cómo son mis compañeros? El nuevo miembro mantiene el ansia por conocer. Está desarrollando una nueva experiencia en la que el factor tiempo será importante para lograr los frutos deseados. Por ello, está deseoso de conocer a los compañeros con los que compartirá esta experiencia. En este caso, el coordinador facilitará el conocimiento de los nombres del resto del grupo así como las relaciones, para lo que podrían llevarse a cabo tareas por equipos, de forma que se facilite la integración en el grupo. El nuevo miembro tendrá los ojos bien abiertos para tener una primera impresión de sus compañeros pero sin sacar conclusiones, ya que será en el trabajo y la realización de actividades conjuntas donde conocerá realmente a cada uno de sus compañeros.

- ¿Y yo? ¿Cómo me comporto? ¿Cómo me ven ellos? Esta es una cuestión de confianza en uno mismo, que indudablemente, es normal, genera dudas a la persona cuando se adentra en una nueva experiencia, en este caso, en un nuevo grupo con personas desconocidas. Crecen las dudas porque no sabe si debe “actuar” o comportarse como realmente es. No sabe nada, de ahí el ansia por saber, por conocer. No sabe cómo será la primera impresión que dé al resto de compañeros, ni si le integrarán en el grupo o bien le rechazarán por ser nuevo,... No sabe siquiera si podrá superar su propia timidez ante esta situación... De todos estos aspectos debe estar muy atento el coordinador del grupo, para hacerlo sentirse lo más cómodo posible ante el primer contacto. Dos aportaciones en mi opinión: que la persona se comporte como realmente es, dándose a conocer al resto de compañeros, lo que facilitará su integración en el grupo; y una segunda, dirigida al coordinador: que comente su propia experiencia de la primera vez que pasó por alguna situación similar, de forma que el nuevo miembro tenga en él un espejo que le sirva de referencia en sus actuaciones.

Este primer contacto del grupo es fundamental para el desarrollo del grupo. El coordinador del mismo ha de ser consciente de los miedos y dudas que hemos comentado anteriormente, por lo que debe mostrarse cercano y comprensivo. Y así siempre, pero inexcusablemente en los primeros días de formación del grupo. En estos primeros días, en los que el coordinador empleará las técnicas y juegos de presentación que veremos ahora, éste debe seguir una serie de pautas que a continuación comento:

1.) Explicar el contexto y objetivos en los que se integra el nuevo grupo

Es decir, responderá de esta manera al dónde estamos que comentaba respecto a las dudas de los miembros. Claro está que lo que tendrá que decir en este primer paso será muy distinto si estamos en una clase, una ludoteca o una reunión de empresa. El coordinador realizará una valoración general de sus objetivos y de su modo de funcionamiento del grupo, si bien esto puede modificarse posteriormente ya que está condicionado a la composición del mismo. Pero si que tiene aquí la oportunidad de asentar determinados aspectos que considere debe dejar claros desde el principio. Tendrá que estar muy atento a los gestos y, por supuesto, a las preguntas de los miembros, para disipar todas las dudas posibles cuanto antes, lo que hará ganar en confianza y seguridad al resto de miembros. De hecho, incitará a las preguntas y la resolución de dudas, reflexionando además sobre el porqué un miembro puede hacer una determinada pregunta.

2.) Presentación propia; cercanía

El coordinador debe ser el primero en darse a conocer, dando su nombre y determinados datos, como podrían ser la edad, lugar de nacimiento, su estado, su carrera académica y profesional, sus gustos,... con lo que inducirá indirectamente a que los miembros hagan una presentación similar dándose a conocer al resto de compañeros. De esta forma se ve al coordinador como uno más, con el respeto que merece por la edad o la experiencia en determinados campos, pero como una persona cercana y comprensible, uno más en el grupo. Por esto recomendaría que esta serie de presentaciones se desarrollaran situándose el grupo en forma de círculo, siempre y cuando los juegos y técnicas a emplear lo permitan, para que todos estén el mismo nivel y se vean las caras.

3.) Es espejo

El coordinador del grupo es el espejo en el que se miran el resto de los miembros. Su actitud, su conducta, son de gran interés para el resto de componentes, que tendrán conductas similares con el resto de compañeros, por lo que el coordinador debe tener muy en cuenta este aspecto. Es el modelo a seguir.
En este apartado vamos a ver técnicas y juegos de presentación, desde los cuales los miembros del grupo van a empezar a tener contacto. En esta serie de actividades vamos aprenderemos los nombres del resto de compañeros y quizás alguna característica de los mismos, en función de la técnica o juego que se emplee. A estos les siguen juegos y técnicas de conocimiento, como veremos en el apartado siguiente. Estas actividades pueden desarrollarse tanto en un espacio interno (salón, habitación,...) como externo (campo, patio, playa,...) en función de los objetivos del grupo y de los condicionantes de la propia actividad.

En todas estas técnicas o juegos vamos a seguir un mismo formato, lo que facilitará su aplicación por parte del coordinador. En primer lugar, el NOMBRE del juego o dinámica que corresponda, seguido de los OBJETIVOS que se persigan con su realización. Junto a esto haremos mención a la EDAD (si es necesario) así como a los MATERIALES necesarios para su desarrollo. El DESARROLLO del juego o técnica y sus VARIANTES (si las hay) serán los últimos aspectos a considerar, si bien la propia actividad podría motivar la incorporación de nuevos condicionantes. Los materiales tendrán su propia descripción si es necesario. Además se incorporarán fotografías que faciliten la comprensión de los materiales a emplear así como el desarrollo de la propia actividad.

13.- DINÁMICAS DE INTEGRACIÓN

Son la herramienta a emplear por todo coordinador de grupo cuando persigue el objetivo de la unión del mismo. Igualmente se emplean en caso de conflictos, para que los miembros superen el problema y vuelvan a trabajar juntos.

Pero principalmente deben emplearse en las fases de nacimiento-crecimiento del grupo. Sirven para coger confianza, para relajar tensiones propias de miembros que apenas se conocen, para integrar a nuevos compañeros, o simplemente, para crear el ambiente adecuado de trabajo.

Persigue el objetivo principal de la cohesión del grupo, pero sin dejar de lado otros, como podrían ser:

- Fomentar relaciones de amistad entre los miembros del grupo en sus primeros momentos.
- Sacar a relucir los intereses del grupo y de cada uno de sus miembros en particular, información con la que el animador guiará al grupo en su quehacer diario.
- Crear buen ambiente en el grupo, en base a valores como la cooperación, confianza y participación de sus miembros.
- Generar auto confianza (tanto individual como de grupo) en todos los componentes del grupo.
- Trabajo en equipo.

Animación de Grupos (I parte)

1.- EL GRUPO

No tendría sentido este curso sin el GRUPO. Vamos a ver en qué consiste, su ciclo de vida, esto es, nacimiento, crecimiento, consolidación y posible pérdida de la condición de GRUPO, y otros muchos aspectos de forma muy genérica, con la idea que cuanto leas pueda ser aplicado a tu grupo, cualquiera que sea su condición: una clase, una asociación, un grupo cristiano, en función de la edad,... Indudablemente es una disciplina abierta en la que cada coordinador puede aportar algo nuevo y distinto a su GRUPO, ya que es el que mejor lo conoce, y que quizás pueda ser extrapolado a otros grupos, por lo que se aprende cada día.

El GRUPO es el origen de todo lo demás: dinámicas, juegos,... Y primer principio básico: EL GRUPO LO COMPONEN PERSONAS. Algo que puede resultar obvio es olvidado a veces por los coordinadores. Personas con sus virtudes y sus defectos, que tienen su vida además de pertenecer a un determinado GRUPO, y a quienes, de alguna manera, el entorno les influye, ya sea por la edad, condiciones de vida, sociedad,... Por todo ello, lo más importante en un GRUPO SON LAS PERSONAS. Luego vendrá todo lo demás: objetivos, normas, roles, conflictos,..., pero todo ello vendrá dado por las personas que componen el grupo.

Formar un grupo cuesta, por lo que pido paciencia a los coordinadores (véase: monitores, profesores, etc.). Cuesta trabajo y tiempo, casi a partes iguales, y paciencia, mucha paciencia. Indudablemente, es fundamental que las personas decidan formar el GRUPO, ya que de otra manera es imposible. Una vez que se constituye el GRUPO, su buen funcionamiento vendrá dado por el cumplimiento de una serie de características:

♦ Tener objetivos comunes por parte de todos los miembros.
♦ La unión de todos los miembros del grupo, incluido obviamente el coordinador.
♦ Establecer una serie de normas de conducta.
♦ Que el coordinador sea capaz de mostrarse como uno más, sabiendo en cada momento la posición que ocupa, pero cercano al resto del grupo.
♦ Comunicación fluida entre todos.
♦ Tener claro que el GRUPO lo componen personas, como para ponerse siempre en el lugar del compañero.

Es conducta típica en los seres humanos la formación de grupos, lo que vemos muy claro en la formación del primer día de clase, cualquiera que sea la edad de los alumnos. Se forman grupos, que luego se consolidarán o no, pero la persona encuentra a alguien que a priori tiene los mismos objetivos que ella. Junto a esto, pueden formarse grupos por la relación de personas, que se van uniendo, van coincidiendo en sus objetivos y valores, en su forma de actuar,..., o bien, hay personas que tratan de integrarse a un grupo ya constituido por el simple hecho de gustarle las tareas que realiza el grupo, o porque ven a este como el medio para conseguir un objetivo superior.

En resumen, una persona quiere pertenecer a un grupo para satisfacer una serie de necesidades personales que no puede lograr de forma individual lo cual, a través del hecho de compartir y aprender del resto de compañeros, da como resultado mejores personas.

2.- CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO.- OBJETIVOS COMUNES

“Individualmente hay que dar el 1000%, y colectivamente el 100%” Joaquín Caparrós,
entrenador del R. C. Deportivo de la Coruña.

Es fundamental que el GRUPO tenga una serie de objetivos concretos, algo así del porqué se ha constituido el mismo. Los miembros deben ser solidarios con el objetivo, anteponiendo el grupo a los intereses personales, aspecto primordial para el buen funcionamiento del el GRUPO, ya que restará tensiones y conflictos, conduciendo a la cohesión de cada una de las personas que lo componen.
La constitución de objetivos grupales implica la motivación del GRUPO para el logro de los mismos. Aun más podrán implicarse los miembros en la consecución de objetivos grupales si cuentan con sus propios objetivos individuales dentro del GRUPO, si bien estos objetivos individuales tendrán que estar en consonancia con los del GRUPO.
Tanto desde el punto de vista grupal como individual, la persecución de objetivos generales aporta al GRUPO, como ya hemos comentado antes, motivación, así como otras características que les aportan cohesión, solidaridad entre los miembros, mayor productividad y satisfacción para todos los compañeros.
Los objetivos deben ser claros, pero también realistas. Asimismo, su consecución ha de implicar a todos y cada uno de los miembros del grupo además de aportar valor para el GRUPO. Y, para finalizar, los objetivos han de ser consecuentes con el entorno en el que se integra el GRUPO, de forma que no podemos pedir a un GRUPO que se forma en una asociación juvenil que tenga los mismos objetivos que el GRUPO que se forma en la escuela.

3.- CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO.- UNIÓN

La cohesión del GRUPO es imprescindible para que su funcionamiento sea el adecuado, y en este sentido es fundamental el papel del coordinador del mismo, ya que, entre otras cosas, debe anticiparse a los comportamientos de los miembros así como comprender las circunstancias en las que ocurren los mismos. Y es que no es lo mismo el enfado de chavales de 16 años que el conflicto de otros de 23 años, a los que se presume mayor madurez, así como hay que distinguir si esto ocurre en una clase o entre los miembros de una asociación, y sin embargo todo ello resta unión al GRUPO, cualquiera que sean sus condicionantes.

En esto son muy importantes los objetivos, que promuevan el trabajo en equipo entre los compañeros. La consecución de objetivos aporta satisfacciones al grupo (y también de forma individual) que lo hacen más fuerte. Podríamos decir que le otorgan un prestigio y una creencia en sí mismos.

De esta forma se acrecienta el sentimiento de pertenencia al GRUPO, ya que los miembros han sido capaces de establecer una serie de relaciones de cooperación, de solidaridad con el compañero, de éxito en las actividades propuestas. Este sentimiento de pertenencia varía en función de lo integrados que estén cada uno de los miembros en el GRUPO.

4.- CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO.- ESTABLECIMIENTO DE NORMAS

Se deben establecer una serie de normas de comportamiento dentro del GRUPO, lo que favorecerá la consecución de objetivos propuestos, así como el respeto entre los compañeros y el desarrollo del GRUPO. El coordinador debe guiar el establecimiento de estas normas, si bien han de ser los miembros del grupo quienes consideren y acepten las normas, de forma que, al haber sido confeccionadas entre todos, todos los miembros del GRUPO las asumirán como suyas, teniendo en consideración que el espíritu de las normas no persigue otro objetivo oque el adecuado funcionamiento del GRUPO.

Estas normas sirven, entre otras cosas, para la resolución de conflictos, los cuales empiezan a aparecer cuando los miembros tienen confianza con el resto del GRUPO. Pero el GRUPO no ha de ver la aparición de un conflicto como aspecto negativo, sino que ha de buscar los medios para llegar a la solución del mismo, y convertir esa amenaza en la oportunidad de fortalecer su cohesión y en la propuesta de nuevos objetivos y actividades.

5.- CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO.- INTEGRACIÓN DEL COORDINADOR

Quizá resulte obvio e innecesario, pero es algo imprescindible. El coordinador ha de ponerse a la altura de los miembros del GRUPO que conforma, igual que el profesor de primaria juega con sus alumnos de 4 y 5 años. El coordinador empleará su experiencia para un mejor funcionamiento del GRUPO, para que los miembros se vean reflejados en él, puesto que ya habrá pasado por su lugar, es decir, habrá sido alumno si ahora es profesor, habrá sido usuario en una ludoteca si ahora es monitor, o habrá sido un miembro más del GRUPO (sin la responsabilidad de la coordinación) si hoy asume ese cargo.

A menudo ocurre que el coordinador no participa en las actividades, sino que deja actuar al resto de miembros. Error. Debe ser uno más: en el juego, en la actividad, en el taller, en los momentos de informalidad,... De esta manera será más cercano al resto de miembros, lo que reforzará las relaciones y la confianza en el GRUPO, lo cual casi garantiza el posterior logro de objetivos.

6.- CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO.- COMUNICACIÓN

Nuevo aspecto fundamental para el adecuado desarrollo del GRUPO. En todo momento debe darse, y no solo desde la palabra, sino desde los gestos, en lo que podemos denominar comunicación no verbal. Esto favorece la relación entre los miembros.
Una comunicación adecuada es muestra de un grupo compacto, integro, donde reina el buen ambiente y en el que cada miembro asume su papel a la perfección. De esta manera, se facilita que los objetivos no vengan impuestos, sino que sean fruto de la participación de todos los miembros en la elaboración de los mismos, lo que aporta dosis de motivación para el cumplimiento de los mismos. Lo mismo ocurre en el caso del establecimiento de reglas de comportamiento y la resolución de conflictos, cuando la comunicación actúa como medio para llegar a buen fin en este sentido.
La comunicación favorece la alegría del GRUPO, el sentirse a gusto dentro de él, la satisfacción de sus miembros, su integración, su cooperación en la realización de actividades, dinamismo,...

7.- CARACTERÍSTICAS DEL GRUPO.- EMPATÍA

La condición de partida, básica e inequívoca: el GRUPO lo componen personas, con sus virtudes y defectos, sus errores y aciertos. No hay que ser injustos ni juzgar al compañero. Hay que dar siempre la oportunidad. Hay que ponerse en su lugar para entenderlo. Ser tolerante.

8.- ROLES EN EL GRUPO

Dentro de un GRUPO, como en el trabajo o la familia, existen una serie de roles entre los miembros que lo componen. Y una persona tiene más de un rol, en función del entorno en el que se rodea. Así, y a modo de ejemplo, es padre en la familia, profesor en la escuela, presidente del club social al que acude en su tiempo libre, miembro de la peña de su equipo de fútbol, tímido con sus amistades,...
El rol es la función que cada uno desempeña en un GRUPO y que los demás esperan de él. Es importante en un GRUPO que cada miembro esté satisfecho del rol que desempeña en el mismo, así que se potencien determinados roles según lo requieran las condiciones del GRUPO.
Hay una serie de roles que todo GRUPO debe tener, pero por encima de todos, está el del liderazgo. El líder es el miembro que ejerce influencia sobre el resto, el que tira del carro, en lenguaje coloquial. Y ocupa este rol por el cargo que ostenta, o bien por su aptitud, participación, compromiso,... Otros roles necesarios en todo GRUPO son el del integrador, el simpático (siempre preocupado por crear buen ambiente) o el frío (necesario antes situaciones de conflicto).

9.- CONSEJOS PARA EL COORDINADOR DE UN GRUPO

El coordinador suele recoger el rol de líder del Grupo, el cabecilla, el que tira del carro. El coordinador (o animador) precisamente hace eso, anima. Aprovecha la experiencia que acumula y trata de que los miembros del GRUPO no tengan las dificultades que tuvó él mientras no coordinaba. Tiene “siete ojos” y se adelanta a los comportamientos y las respuestas. Es amigo, pero sin dejar de lado el rol de ser quien coordina.

Puede responder al siguiente perfil psicológico:

♦ Es abierto y no es dogmático
♦ Es sociable
♦ Es colaborador y no protagonista
♦ Es democrático y no autoritario
♦ Tiene recursos
♦ Es sensible a los sentimientos de los demás (porque sabe perfectamente que el GRUPO lo componen personas), no es torpe ni inoportuno.
♦ Es solidario

A continuación, una serie de consejos que pueden serle de utilidad, pero que en absoluto están cerrados, ya que cada día aprenderá de su persona, del resto de miembros del GRUPO.

1. Ser persona y tener en cuenta que el GRUPO se compone de personas. La gente es lo más importante, el principal valor del GRUPO.
2. Tener paciencia, autocontrol, y autocrítico, especialmente durante las etapas de nacimiento y crecimiento del GRUPO.
3. Demostrar ganas e ilusión, dinamismo y movimiento.
4. Respetar en todo momento a todos los miembros, y fomentar éste entre los compañeros.
5. Fomentar el diálogo y la participación del GRUPO.
6. Valorar a las personas, su esfuerzo, opiniones, trabajo, sacrificio,...
7. Preparar a conciencia las actividades antes de realizarlas con los miembros del GRUPO.
8. Tratar de educar y hacer mejores personas a los miembros.
9. NO crear diferencias entre los miembros del GRUPO.
10. Transmitir

10.- ¿QUÉ SON LAS DINÁMICAS DE GRUPO?

Las dinámicas de grupo son herramientas empleadas en estos para tratar determinados temas, de forma que los miembros puedan trabajar y sacar conclusiones de forma práctica y amena, en la mayor arte de los casos. Se emplean para aspectos muy diversos, pero son de gran utilidad en temas que sean engorrosos de tratar. Por tanto, son medios, pero no fines en sí mismos.
Su empleo es más sencillo en ambientes cordiales, en los que predomine las ganas de aprender del compañero. Las dinámicas se basan en el trabajo voluntario (nunca forzar la participación) y la conciencia de GRUPO.
Con las dinámicas de grupo de busca simplicidad y entretenimiento a la hora de trabajar un tema. Esta claridad ha de mantenerse durante toda la actividad para evitar que el tema principal se desvíe, perdiendo el sentido la dinámica empleada. Para ello, el coordinador, o en otro caso quien conduzca la dinámica, ha de conocerla muy bien (así como posibles variantes, a emplear según se desarrollo), así como saberla utilizar y desarrollar oportunamente. Siempre deben dirigirse al logro de un objetivo concreto.
No solo influye el logro de un objetivo concreto y el momento en que desarrollar una determinada dinámica, sino que hay que tener muy claro que no todas las técnicas son válidas para todos los grupos. Podríamos establecer una clasificación de las dinámicas de grupo en función de los siguientes condicionantes:

♦ los objetivos perseguidos.- gran variedad de dinámicas, como veremos en este curso y los siguientes.

♦ la madurez del grupo.- para los grupos de reciente constitución hay que emplear dinámicas sencillas, mientras que en grupos más entrenados (acostumbrados al uso de dinámicas) se pueden emplear técnicas más complejas.

♦ el tamaño del grupo.- muy importante considerar esto, ya que será más fácil encontrar el consenso en las conclusiones de un grupo pequeño. También es importante que el conductor sepa mantener la intensidad de la dinámica en todo momento, algo especialmente difícil en grupos grandes, que tienden a la distracción.

♦ el entorno.- como en todo en la vida, el entorno condiciona la realización de una dinámica. Espacio interno o externo, materiales necesarios, meteorología (en su caso), tiempo necesario (evitar recortes o alargues de tiempo que no aporten nada),... son aspectos a considerar por el conductor de la dinámica durante la preparación de la misma.

♦ las características de los miembros del grupo.- edades, intereses, experiencias, capacidades, posibilidades, atención, madurez,...

♦ la capacidad del conductor de la dinámica.