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lunes, 16 de agosto de 2010

Don Bosco, Padre y Maestro de la Juventud

Hablar de San Juan Bosco es referirnos al "Padre y Maestro de los Jóvenes". Su particular secreto ha consistido en mantener viva en la juventud la esperanza de mejora para el futuro. Desde sus años juveniles, desde los primeros meses de su sacerdocio, en la ciudad de Turín (Italia), Don Bosco entró en contacto con jóvenes encarcelados y con otros sometidos a dramáticas situaciones humanas. Aprendió a ver en esos seres descarriados infinidad de cualidades y valores; un corazón, un alma desalentada que pide a gritos un amigo del cual sostenerse. Esta comprensión sólo puede venir de alguien que padeció en carne propia muchas de las mismas calamidades que ellos: orfandad, hambre e infinitas humillaciones para poder salir adelante en la vida.

Nacido en Castelnuovo d'Asti, el 16 de agosto de 1815, en una humilde familia de campesinos. Su padre Francisco, un sencillo labriego, murió cuando Juanito apenas tenía dos años y medio. La mamá, Margarita, analfabeta y muy pobre, tuvo que encargarse ella sola de levantar a sus dos pequeños hijos, Juan y José, y al hermanastro Antonio, hijo de un primer matrimonio de Francisco, y cuidar además de la anciana suegra, paralizada en una silla.

Así Juan Bosco experimenta no sólo la pobreza, sino la orfandad del padre y pasa por miles de penurias y peripecias que providencialmente marcarán su vida y su misión: consagrar su existencia a los jóvenes.

Juanito Bosco deseaba mucho estudiar pero en la vereda no existían escuelas y no había dinero para ir al pueblo a estudiar. Un tío campesino le enseñó a leer, y el niño Bosco empleaba todas las horas libres que le dejaban los trabajos del campo en leer y aprender el catecismo y la Historia Sagrada.

A los 9 años tiene Juanito Bosco el primero de sus 159 sueños proféticos. Se le aparece Nuestro Señor junto con la Virgen María y le presentan un montón de fieras que luego se convierten en corderos. Luego le muestra una multitud de jóvenes y le dicen: "Este será tu oficio: cambiar jóvenes tan difíciles como fieras, en buenos cristianos tan dóciles como corderitos".

A Juan Bosco sus estudios le cuestan verdaderos sacrificios. No porque no tuviera cualidades, pues poseía una memoria prodigiosa que le permitía recordar todo lo que leía y escuchaba, sino porque su pobreza era total. Esto, aunado a los celos de su hermanastro que resentía tener que trabajar todo el tiempo mientras que Juan se dedicaba más a estudiar que a trabajar en el campo, obligan a Juan Bosco a dejar su casa y emplearse en la granja de los Moglia. Allí, a pesar del trabajo duro durante el día, saca fuerzas para leer, a la luz de una vela, sus libros durante las noches. Dos años más tarde logra regresar a su casa; su hermanastro tiene una parte de la tierra para él solo. Ya más sosegado, deja tranquilo a Juan.

Juan Bosco le habla a su madre Margarita de su deseo de ser sacerdote. Debe ir a Castelnuovo a estudiar, pero no tiene recursos. Providencialmente conoce al Padre Calosso quien lo ayuda a comenzar sus estudios. Al año, el Padre Calosso muere; y con él, muere también la ayuda económica que recibía.

En una feria logra obtener algo de dinero subiendo al tope del palo engrasado llamado "el árbol de la felicidad". Aún así tuvo que pedir limosnas entre los vecinos y recibir la ayuda del párroco de Castelnuovo para poder asistir al colegio. Nunca supo lo que fue comprar libros nuevos o estrenar vestidos. Todo era de segunda mano. Pero esta pobreza lo hará enormemente comprensivo más tarde con los jóvenes pobres carentes de medios económicos para poder estudiar, y lo llevará a dedicar toda su vida a procurar facilidades de estudio para los niños más necesitados.

Don Bosco aprendió a convertirse en líder de los jóvenes con los que creció, muchos de los cuales tenían serios problemas de comportamiento. Se dio cuenta que para acercarse a estos muchachos, debía desarrollar algunas destrezas. Aprendió que combinando el entretenimiento con la enseñanza y la oración, se podían conseguir resultados positivos. Fascinados por sus piruetas y actos de magia, los jóvenes quedaban dispuestos a escuchar alguna lección o a rezar con Juan Bosco.

Una vez ordenado sacerdote en Turín, tras años de sacrificios y esfuerzos personales, dedica todas las fuerzas de su rica naturaleza y su infatigable celo a crear obras educativas para la juventud abandonada, a defender la fe del pueblo y a colaborar en la evangelización de tierras lejanas. En Italia a los sacerdotes se les da el título de "Don" acompañado de su apellido paterno; de allí que Juan Bosco se convirtiera en "Don Bosco".

Como resultado de la Revolución Industrial, la pobreza y desolación abundaba en el norte de Italia. Muchos jóvenes vivían en el abandono y la desolación.

El Padre José Cafasso lo invita a que lo acompañe a la prisión donde era capellán. El ver Don Bosco la cantidad de niños con edades comprendidas entre los doce y los dieciocho años de edad, todos saludables, fuertes, inteligentes, pero con grandes carencias de alimento espiritual y corporal, lo horrorizan. En ese momento, Don Bosco toma la decisión de usar cualesquiera medios a su alcance para prevenir que niños fuertes y saludables como esos, terminaran en la cárcel. Don Bosco necesitaba demostrarles que había mejores formas para estos muchachos de orientar sus vidas.

En 1848, Don Bosco pronuncia una frase que marca toda su vida y su trabajo apostólico: "le he prometido a Dios que hasta mi último respiro sería para mis queridos jóvenes".

San Juan Bosco sabía que la educación era un elemento básico para lograr el cambio. Don Bosco comenzó escuelas técnicas donde los jóvenes pudiera aprender lo suficiente como para trabajar en imprentas, encuadernado de libros y mecánica. Estas habilidades les garantizaban mejores condiciones y un futuro más promisor para ellos.

El 8 de diciembre del 1859, en Turín, Valdocco, con 17 miembros (un sacerdote, 15 clérigos y un estudiante) funda la congregación salesiana, bajo el nombre de "Pía sociedad de San Francisco de Sales" en honor del santo más amable que ha existido después del nacimiento de Jesucristo: San Francisco de Sales.

Es que necesitaba que sus educadores imitaran a este amable santo en tratar bien a los destinatarios. Ya el 2 de febrero de 1860 acepta en su sociedad al primer laico coadjutor. Durante ese mismo año, funda la primera casa salesiana, en Mirabello, en las afueras de Turín.

El 23 de julio de 1864 la Santa Sede reconoce la nueva Sociedad como agrupación de consagrados y unos cinco años más tarde, el 1 de marzo de 1869, la aprueba y, el 3 de abril de 1874, aprueba sus Estatutos.

En 1872, con la colaboración de María Dominica Mazzarello, funda el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora quienes se dedican a educar a la juventud pobre. Y el 9 de noviembre de 1875, funda la primera casa salesiana fuera de Italia, en Niza, Francia.

En el año de 1877 imprime su tratadito en torno a su sistema educativo: "Tratadito sobre el sistema preventivo" y, poco tiempo después, comienza la publicación del Boletín Salesiano. Durante los últimos años de su vida da comienzo a la asociación de los Cooperadores Salesianos y a la agrupación de los antiguos alumnos.

El 31 de Enero de 1888, Don Bosco muere en Turín. Cuarenta y seis años más tarde, el 3 de abril de 1934, solemnidad de la Pascua de Resurrección, es canonizado por el Papa Pío XI . Su don de hacer milagros es un caso excepcional. Para su canonización se presentaron 650 milagros obrados por él, narrados con juramentos por testigos presenciales. El decía y repetía: "Yo no hago milagros. Solamente rezo y hago que invoquen con fe a María Auxiliadora y Ella va donde su Hijo, y Cristo Jesús es el que obra maravillas".

Posteriormente, durante el centenario de su muerte, celebrado en 1988, Juan Pablo II lo proclama padre y maestro de la juventud.

Una cualidad de Don Bosco que vale la pena mencionar fue su alegría. Los muchachos de la calle lo llamaban: "El Padre que siempre está alegre. El Padre de los cuentos bonitos". Su sonrisa era de siempre. Nadie lo encontraba jamás de mal humor y nunca se le escuchaba una palabra dura o humillante. Hablar con él la primera vez era quedar ya de amigo suyo para toda la vida.

La figura del padre y maestro de los jóvenes aparece como un signo de la providencia de Dios que, inspirador de todo buen propósito nunca permite que falten santos a su Iglesia. Dócil a la acción del Espíritu Santo y fiel discípulo en la escuela de la Santísima Virgen, Juan Bosco es él apóstol incansable que afronta el trabajo con mirada profética sobre los tiempos nuevos y educa a los jóvenes para afrontar la vida con honesta sabiduría y una fe rica en obras; todo ello, por el bien de la Iglesia.

Ojalá podamos imitar a Don Bosco. Pidámosle a Dios que nos lleguen también esas cualidades tan maravillosas que Dios le regaló a San Juan Bosco y de las cuales generó tanto bien para la salvación de las almas.

(fuente: www.radioestrelladelmar.com)

miércoles, 20 de enero de 2010

Flaio Insinna, el último actor que interpretó a Don Bosco

Entrevista al Protagonista que interpretó a Don Bosco, Flavio Insinna.

El 22-23 de septiembre del 2006 se trasmitió por la Raiuno la película, en dos sesiones, "Don Bosco" el sacerdote de los jóvenes y de la alegría.

«Hacía reír más que Fiorello, tenía una espiritualidad de locos, construía basílicas, sabía oponerse, era sindicalista, revolucionario y santo, considerado así cuando todavía estaba vivo. Y también: escritor y actor, creó talleres y carpinterías … San Juan Bosco ha sido para mí un descubrimiento estratosférico».

- Por qué, ¿no lo conocía?
- «Sí, pero como todos, sabía que era el santo de la alegría, de los jóvenes; también mi madre estudió en los Salesianos, en una palabra, lo común. Posteriormente he comenzado a profundizar y he descubierto una mina sin fin”.


En el filón de los santos en TV

Y la mina terminó en TV. En la nueva serie, la RAI, con la dirección de Ludovico Gasparini, ha mostrado a los italianos uno de los santos más amados, más conocidos, si es que es posible conocer hasta el fondo a una personalidad gigante como la de San Juan Bosco.

Y para interpretarla se ha tomado un rostro emergente de la TV y del cine, Flavio Insinna, el Capitán de los Carabinieri en Don Mateo, la súper serie de Rai1 con Terence Hill. Insinna, estudió recitación con Gigi Proietti, tiene 39 años, y un currículo extraordinario ante una prueba compleja.


Una vida entre los muchachos

Te piden que intérpretes a un policía, pues bien, te preparas un poco y adelante. Pero para hacer bien el Don Bosco, habría tenido que estudiar al menos cuatro o cinco años. Ahora estoy rodando unas escenas sobre Meucci, los años son aquellos, y yo pienso, en este momento, Don Bosco ¿qué está haciendo? Y la respuesta es que mientras Meucci probaba sus experimentos, Don Bosco estaba trabajando en las periferias de Turín.

- ¿Cuál es la parte de su carácter que ha querido poner en primer plano?
- «¿Y cómo haces para elegir en un maestro de cosas terrenas y alumno de los sueños como lo han llamado? Todos los días palpábamos su grandeza, y quedábamos maravillados. Por ejemplo: En el plató había muchos niños que recitaban, y no eran los niños pobres recogidos de la calle con los que él tratada, y sin embargo yo terminaba agotado. ¡Y pensaba en Don Bosco que estaba todos los días y toda la vida con estos muchachitos!

También me ha impresionado, entre otras cosas, una cosa que decía allá por 1850, cuando hasta los niños trabajaban en las fábricas y ni siquiera se sabía que existían los derechos: "No basta amar, la gente tiene que sentirse amada". ¡Maravilloso! Un pensamiento que también he encontrado en un libro de Carter, Sentieri per la nuova cascata (Senderos para una nueva cascada), en una poesía, El último fragmento, que dice: “¿Has logrado lo que querías de la vida? Sí, sentirme amado en la tierra”. ¡Don Bosco lo decía ya hace dos siglos!».

- Después del Padre Pío, Juan XIII, María Goretti, una nueva película religiosa. Y en el cine también se ha proyectado «The Passion». ¿Hay un poco de inflación o es mejor así?
- «Creo que con buena intención se puede hacer cualquier cosa. Y bienvenidos sean estos temas, si al mostrarlos con seriedad se defienden buenas intenciones. Sólo me disgusta que también en esta clase de películas se tenga en cuenta la audiencia, pues creo que en esta clase de películas no puede haber competencia.

- ¿Y vosotros habéis trabajado con buena intención?
- «Gasparini, el director, ha tenido que tomar decisiones difíciles. Nunca hemos pensado en degradar al santo don Bosco. Yo mismo he preguntado el director: “¡Dime sus defectos!”, y él ha quedado callado. Pero después de un poco, me ha dicho: “¡Buena pregunta!”. Nosotros queríamos presentar la verdad, las desmoralizaciones, y los momentos difíciles de su fe, pues también Don Bosco tuvo momentos de desilusión y de miedo. La fe tiene que ser regada y a todos nos pasa igual".


Don Bosco y los jóvenes

- ¿Qué haría San Juan Bosco por los jóvenes de hoy? ¿Habría comprendido profundamente sus tiempos y en sus necesidades?.
- «Apartaría a los adictos a la televisión. No, bromeo. Hoy les encontraría físicamente más nutridos, y bien vestidos, pero creo que el problema es siempre el mismo: Si uno no es querido, crecerá con los únicos códigos que reconoce, el odio y la violencia. ¿Tienes un bolígrafo? ¿Me gusta? Pues te lo cojo. Pienso en las barriadas de ciertas ciudades donde no hay trabajo, ni escuela, y llega la mafia. Alguien te dice: ¡Ven, te buscamos un trabajo! Por el contrario alguien se acerca y te dice: ¡Te hago rico y respetado!, y esto sí que va!

- Se necesitan buenos acompañantes
- «Don Bosco decía: “Debemos ser "ángeles de la guarda" momentáneos”. La familia, por ejemplo, es importante. En mi casa no había problemas económicos, pero mi padre siempre me repitió que mi valía no dependía de los grandes resultados, que incluso podía no tener. Y todo esto fue un verdadero adiestramiento moral. A los padres les cuesta más decir no que sí. Y después ves el ejemplo en el trabajo, en la ayuda a los pobres,... y todo ello te sirve para crecer bien. Pero sin esta enseñanza, es un desastre. Creo, sinceramente, que hoy a Don Bosco le costaría mucho más".


Pero hoy los jóvenes

- Te cito algunas objeciones que giran por el mundo juvenil. Vamos a ver qué piensas.
- «Adelante».

- Dicen que no queremos asumirnos responsabilidades
- «¡Estas generalizaciones me meten miedo!. ¿A qué viene eso? Las cosas hay que madurarlas, asimilarlas. Yo, por el contrario, veo que hay muchos que están bien motivados, ciertamente tienen un poco de confusión, pero también es natural. ¿Sabes una cosa? Deberíamos nacer a los 80 años, y con aquella experiencia ir descendiendo".

- Interesante. Otra objeción: ¡Leemos poco!
- «¿Y los mayores? Más bien yo creo que leen más los jóvenes. También yo después del bachillerato he dejado de leer, durante la mili, y los años de contestación y, después, de improviso volví a la lectura y me dije a mí mismo ¡lo que me he perdido! Es como la música, cuando te ponen ante un piano a los cuatro años, uno escapa".

- ¿Conoces bien a los jóvenes?
- «He estudiado algo en la universidad en el teatro. He captado que están confusos”.

- ¿Prostitutas y jugadores?
- «Les he dicho: No es matemático llegar a ser famoso, y me miraban con la cara asustada como diciéndome ¿pero qué estás diciendo?" Ellos pensaban: me propongo, soy güapilla, hago un calendario, voy a La vida en directo.

- ¿Y qué te han respondido?
- «“¡Pero usted no nos entusiasma, verdaderamente, de esta forma!”. Yo les he dicho: Me agradaría que tuvierais verdaderamente claro lo que queréis. Yo quiero ser actor no para tener cinco chales y ser famoso, si no para divertir, emocionar, y para mí el mayor éxito es cuando me dicen que con una película mía han sonreído.

- Pero mientras tanto un centenar de tus admiradores han construido una comunidad virtual en internet para hablar de ti.

- «¡Es verdad!. No tengo un sitio oficial, porque soy uno de los menos telemáticos del mundo, ¡no entiendo nada de esto! Pero han querido esto y veo que hay mucho afecto y tengo la responsabilidad de estar disponible, y atento y lo hago con agrado. Además digo: sed mis fans que está bien, y puede serlo cualquiera, pero aprovechad este pretexto y conoceos. Aunque cambie de profesión, y me convierta en Flavio Insinna "ferretero", al menos nosotros permaneced siendo mis amigos".

"El domingo antes de comenzar las tomas fui a la iglesia del Sagrada Corazón de los Salesianos, cerca de la estación de Términi en Roma. ¿A rezar? Sí, también, pero sobre todo a pedir ayuda a Don Bosco. Pensé que si él logró, sin tener ni siquiera una lira, construir aquella basílica y hacer todo lo que hizo, tal vez también yo lograría interpretar dignamente este importante personaje que me habían asignado". (Flavio Insinna).


FICHA TÉCNICA DEL FILM

→ Duración aproximada:
200 minutos.
→ Dirigida por: Lodovico Gasparini
→ Como Don Bosco: Flavio Insinna
→ Como Margarita Bosco: Lina Sastri
→ Papa Pio IX: Arnaldo Ninchi
→ Marquez Clementi: Charles Dance
→ Giovanni Cagliero: Ry Michael Finerty
→ Miguel Rua: Daniel Tschirley
→ Carlos Buzzetti: Julian Patrick Brophy
→ José Buzzetti: Jonathan Ross Latham
→ Don Bosco adolescente: Brock Everitt Elwick
→ Domingo Savio: Lewis Crutch
→ Don Cafasso: James Greene
→ Don Calosso: Sam Beazley
→ Bruno: Fabrizio Bucci
→ Enrico: Andrea Bosca
→ Don Gastaldi: Paolo Calabresi
→ Guionistas: Graziano Diana Francesca Panzarella Carlo Mazzotta
→ editor: Saverio D'Ercole Lea Tafuri
→ Director de fotografía: Giovanni Galasso
→ Montaje: Alessandro Lucidi
→ Música: Marco Frisina
→ Efectos: Giancarlo Dellapina
→ Escenografía: Lino Germano
→ Vestuario: Christine Rawlins
→ Productor Rai: Fania Petrocchi → Productor ejecutivo D&B en asociación con Blue Star Movies: Pietro Doni Irene Masiello

Una co-producción Lux Vide per Rai Fiction

(fuente: www.donbosco.cl)

sábado, 5 de diciembre de 2009

Carta de Don Bosco a los Primeros Misioneros

A los primeros misioneros: “Buscad almas”

Recuerdos, 11 de noviembre de 1875

La tarde del 11 de noviembre de 1875, en la iglesia de María Auxiliadora de Valdocco, tenía lugar una grandiosa celebración, la de la partida de los primeros diez misioneros salesianos (seis sacerdotes y cuatro coadjutores) para la Argentina. Cada uno de ellos recibió de mano de Don Bosco un folleto en donde estaban impresos estos “Recuerdos”. En ellos se encuentran las preocupaciones mayores del santo: celo ardiente, sobre todo en favor de los pequeños y de los pobres. Templanza, desapego, prudencia, caridad y cortesía en todas las relaciones externas. Caridad fraterna, fe, oración y sacramentos .

1. Buscad almas, no dinero, ni honores, ni dignidades.

2. Sed caritativos y en extremo corteses con todos, pero huid de la conversación y familiaridad con personas de diferente sexo o de conducta sospechosa.

3. No hagáis visitas, sino por motivos de caridad y de necesidad.

4. No aceptéis jamás invitaciones para comer, a no ser por gravísimas razones. En estos casos, procurad ir acompañados.

5. Preocupaos especialmente de los enfermos, de los niños, de los pobres y de los ancianos, y os granjearéis las bendiciones de Dios y la benevolencia de los hombres.

6. Sed obsequioso con todas las autoridades civiles, religiosas, municipales y gubernativas.

7. Saludad respetuosamente a las personas investidas de autoridad que encontréis a vuestro paso por la calle.

8. Conducíos de igual manera con los eclesiásticos y con los religiosos.

9. Evitad el ocio y las disputas. Grande sobriedad en el comer, en el beber y en el descanso.

10. Amad, temed , respetad a las demás órdenes religiosas y hablad siempre bien de ellas. Este es el medio de ganaros la estima de todos y promover el bien de la Congregación.

11. Cuidad de la salud. Trabajad, mas sólo lo que os permitan vuestras fuerzas.

12. Procurad que el mundo conozca que sois pobres en el vestir, en el comer, en las habitaciones, y seréis ante Dios y os adueñaréis de los corazones de los hombres.

13. Amaos los unos a los otros, aconsejaos, corregíos recíprocamente, no seáis envidiosos, ni os guardéis rencor; antes, el bien de uno sea el bien de todos, las penas y los sufrimientos de uno ténganse como penas y sufrimientos de todos, y esmérese cada uno por alejarlas o al menos por mitigarlas.

14. Observad las Reglas. No dejéis jamás de hacer el ejercicio mensual de la buena muerte (Amén).

15. Cada mañana encomendad a Dios las ocupaciones del día, y en particular las confesiones, las clases, los catecismos y los sermones.

16. Recomendad constantemente la devoción a María Santísima Auxiliadora y a Jesús Sacramentado.

17. Recomendad a los jóvenes la confesión y comunión frecuentes.

18. Para cultivar las vocaciones eclesiásticas inculcad: a) amor a la castidad; b) horror al vicio opuesto; c) apartamiento de los díscolos; d) comunión frecuente; e) caridad con muestras de especial amabilidad y benevolencia (Amén)-

19. Antes de dar juicio sobre lo que os refieran, o de fallar sobre una cuestión, oíd a las dos partes.

20. En los padecimientos y en las fatigas no olvidemos que nos espera gran premio en el cielo (Amén)

(Archivo 132, Taccuini 5; cfr MB XI, 389-390)


Al jefe de la expedición, Don Cagliero (futuro cardenal), le entregó Don Bosco, la víspera del embarque en Génova, una serie de recomendaciones particulares, entre las cuales estaban las siguientes:

...8.° Nadie alabe lo que sabe o lo que hace; puesta la mano en el trabajo, cada uno haga lo que pueda sin ostentación.

...Haced lo que podáis: Dios hará lo que no podamos hacer nosotros. Confiadlo todo a Jesús Sacramentado y a María Auxiliadora y veréis lo que son milagros.

Yo os acompaño con mis oraciones y cada mañana os recordaré a todos en la Santa Misa. Dios os bendiga doquiera que vayáis; rogad por mí y por vuestra Madre la Congregación.
Amén

Sac. JUAN BOSCO
Sampierdarena, 13 de noviembre de 1875.
(MB XI, 394-395)