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jueves, 21 de enero de 2010

Novena a San Juan Bosco

DÍA PRIMERO

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ardiente que tuviste a Jesús Sacramentado y por el celo con que propagaste su culto, sobretodo con la asistencia a la Santa Misa, con la Comunión frecuente y con la visita cotidiana; alcánzanos la gracia de crecer cada vez más en el amor y práctica de tan santas devociones, y de terminar nuestros días fortalecidos y confortados por el celestial alimento de la Divina Eucaristía.

Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA SEGUNDO

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor ternísimo que tuviste a María Auxiliadora, vuestra Madre y Maestra; alcánzanos una verdadera y constante devoción a tan dulcísima Madre, a fin de que, como hijos suyos devotísimos, podamos merecer su valioso patrocinio en esta vida y de un modo especial en la hora de nuestra muerte.
Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA TERCERO

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor filial que tuviste a la Santa Iglesia y al Sumo Pontífice, a quien defendiste constantemente; alcánzanos la gracia de ser siempre dignos hijos de la Iglesia Católica, y de amar al Papa y venerar en él al Infalible Vicario de Nuestro Señor Jesucristo.

Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA CUARTO

¡Oh Don Bosco Santo! Por el amor grande con que amaste a la Juventud y le hiciste de Padre y Maestro, y por los heroicos sacrificios que sobrellevaste por su salvación; haz que también nosotros amemos con un amor santo y generoso a esta porción elegida del Sagrado Corazón de Jesús, y que en todo joven contemplemos la persona adorable de nuestro divino Salvador.
Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA QUINTO

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de continuar y extender siempre más tu santo apostolado, fundaste la Sociedad Salesiana y el Instituto de las Hijas de María Auxiliadora; haz que los miembros de estas dos Familias Religiosas estén siempre llenos de tu espíritu y sean fieles imitadores de tus heroicas virtudes.

Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA SEXTO

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que a fin de obtener en el mundo más abundantes frutos de fe práctica y ternísima caridad, instituiste la Unión de los Cooperadores Salesianos; haz que éstos sean siempre modelos de las virtudes cristianas y providenciales ayudantes de tus obras.

Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA SÉPTIMO

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con amor inefable a todas las almas, y que para salvarlas enviaste a tus hijos hasta los últimos confines de la tierra; haz que también nosotros pensemos continuamente en la salvación de nuestras almas y cooperemos con todos los medios posibles a salvar tantos pobres hermanos nuestros.

Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA OCTAVO

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que amaste con un amor de predilección la bella virtud de la pureza, y la inculcaste con el ejemplo, con la palabra y con los escritos; haz que también nosotros, enamorados de tan indispensable virtud, la practiquemos constantemente y la difundamos con todas nuestras fuerzas.
Padrenuestro, avemaría y gloria.
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DÍA NOVENO

¡Oh Don Bosco Santo! Tú que fuiste siempre tan compasivo hacia las humanas desventuras, dirige una mirada hacia nosotros tan necesitados de tu auxilio. Haz descender sobre nosotros y sobre nuestras familias las maternales bendiciones de María Auxiliadora; alcánzanos todas aquellas gracias espirituales y temporales que necesitamos: intercede por nosotros en vida y en muerte, a fin de que podamos cantar eternamente las divinas misericordias en el Paraíso Celestial. Así sea.

Padrenuestro, avemaría y gloria.

sábado, 1 de noviembre de 2008

Oración

Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, lávame.
Pasión de Cristo, confórtame.
¡Oh, buen Jesús!, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de Ti.
Del enemigo maligno, defiéndeme.
En la hora de mi muerte, llámame.
Y mándame ir a Ti.
Para que con tus santos te alabe.
Por los siglos de los siglos

Amén.

viernes, 5 de septiembre de 2008

¿Quieres darle un giro al mundo? ¡Adopta a un gobernante!

¡Escuchen, reyes, y comprendan!
¡Aprendan, jueces de los confines de la tierra!
¡Presten atención, los que dominan multitudes
y están orgullosos de esa muchedumbre de naciones!
Porque el Señor les ha dado el dominio, y el poder lo han recibo del Altísimo:
Él examinará las obras de ustedes y juzgará sus designios.
Sabiduría 6, 1-3

Estoy segura que no ha habido otro momento en la historia, como hoy, en el cual los gobernantes, hombres que han sido elegidos por Dios para guiar el destino de las naciones mediante el recto gobierno de las realidades temporales, se hayan visto sometidos a tantas presiones de índole internacional, y a tentaciones que intentan separarles de la importantísima misión para la que el Señor les ha llamado (Rom 13, 1-5), llevándolos a actuar y tomar decisiones, muchas veces, por miedo a represalias políticas o económicas, por presiones externas o por intereses personales, olvidándose de que su misión esencial debe estar fundamentada en el respeto a la dignidad del hombre y en la búsqueda del bien común.

La Biblia está colmada con textos que nos instan a que oremos por todos los que tienen una posición en los gobiernos del mundo. El mismo San Pablo nos urge a que oremos “por los reyes y por todos los que tienen autoridad, para que vivamos quieta y reposadamente en toda piedad y honestidad. Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador” (1 Timoteo 2, 2.3)

Pero son pocos los cristianos que oran por sus gobernantes. En cambio, muchos los critican por todos los medios posibles. Es muy factible que los que fueron elegidos no sean esos con quienes simpatizamos o por quienes votamos; quizás sus acciones no estén en conformidad con nuestros deseos y convicciones más íntimas; pero Dios nos pide de igual manera que oremos por ellos.

El poder de la oración es enorme. Nuestras plegarias pueden cambiar asuntos de importancia en nuestra nación y en el mundo. Debemos orar por los gobernantes de todas las naciones, cristianos y no cristianos, para que el Señor les ilumine y les de sabiduría y discernimiento y se conviertan en instrumentos para promover la dignidad del ser humano, la libertad, la justicia, la paz y el bien común.

Por esta razón, quiero invitar a todos los que quieran unirse a esta cruzada de oración "Adopta a un gobernante", asumiendo la responsabilidad de pedir diariamente por el gobernante que le sea asignado de manera aleatoria, preocupándose por conocerlo, su vida, su país, su familia, sus inquietudes y problemas, encomendándolo en la oración y ofreciendo sacrificios, sirviendo así de intercesor para que Jesucristo le conceda fortaleza, sabiduría, discernimiento y buena voluntad, justicia y verdad, honradez y honestidad en la orientación del destino de su país.

Para unirse a esta cruzada de oración, adoptando personalmente la responsabilidad de orar por un gobernante específico, sólo tienen que registrarse en: http://es.catholic.net/oraciongobernantes

Tenemos ahora en la lista a los presidentes, reyes y jefes supremos de todos los países, pero ustedes mismos pueden ir completando este listado con los datos de los gobernadores, magistrados, senadores, diputados, para que ninguno de ellos se quede sin tener a una persona que rece por él.

Si no quieren adoptar un gobernante y tampoco les gusta rezar, también pueden ser parte de esta cruzada apoyándonos económicamente, para poder sostenerla y promoverla. Si quieren hacer un donativo, aunque sea pequeñito, sólo tienen que ir a: https://es.catholic.net/donativo. Dios se los recompensará.
Aquellos que no quieran adquirir una responsabilidad tan grande, pueden apoyar nuestra cruzada rezando, solo por hoy, la siguiente oración:

Oración por nuestros gobernantes
Señor, Padre del universo que creaste a las criaturas humanas para que contigo colaboraran; otorga tu luz a los que nos dirigen y gobiernan. Tú sabes cuan difíciles son las tareas de ser siempre justos, atentos y compasivos. Ellos, los gobernantes, Señor, necesitan tu ayuda y orientación, concédeles tu amor y benevolencia tornándolos sensibles y atentos a tu voluntad, a fin de que sean instrumentos de justicia y libertad y auténticos sembradores del bien. Concédeles Señor, el deseo de servir y enséñales a defender las causas justas a través de una conducta siempre fiel. Bendice a nuestros gobernantes y protégelos, ampáralos y guíalos ahora y siempre con tu luz. Amén.
Encomiendo a todos en mis oraciones

Lucrecia Rego de Planas
Dirección Catholic.net

(fuente: catholic.net)

lunes, 1 de septiembre de 2008

Oración a Nuestra Madre María

Dame tus ojos, Madre
para saber mirar;
si miro con tus ojos,
jamás podré pecar.

Dame tus labios, Madre
para poder rezar;
si rezo con tus labios
Jesús me escuchará.

Dame tu lengua, Madre
para ir a comulgar;
es tu lengua patena
de gracia y santidad.

Dame tus manos, Madre
que quiero trabajar;
entonces mi trabajo
valdrá una eternidad.

Dame tu manto, Madre
que cubra mi maldad;
cubierta con tu mando
al Cielo he de llegar.

Dame tu Cielo, Madre
para poder gozar;
si tú me das el Cielo,
¿qué más puedo anhelar?

Dame a Jesús, oh Madre
para poder amar;
ésta será mi dicha
por una eternidad.